Junio de 2012
Junio de 2012

Los principios jurídicos en el “viejo” y en el “nuevo” derecho Examen del contraste entre el “rigor formal” y la “flexibilidad basada en principios” en la teoría jurídica romanística

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DOI: http://dx.doi.org/10.15425/redepriv.47.2012.08

 

Resumen

 

Se ha afirmado que el derecho contemporáneo ha sufrido un proceso de excesiva principialización en América Latina y frente a este fenómeno los civilistas (tanto teóricos como prácticos) levantan variadas críticas, apoyados en su propia tradición profesional y académica. El presente texto pretende mostrar cómo este nuevo derecho principializado no es tan diferente frente al viejo derecho de la tradición romanística. Para ello, se repasa el proceso de principialización que sufrió el derecho romano en el que el "rigor formal" fue paulatinamente flexibilizado mediante principios, dentro de los cuales el de "buena fe" ocupó un papel estructural. La noción de buena fe (como concepto estructural de flexibilización de la argumentación e interpretación jurídica) se extendió de tal manera dentro de la comprensión social del derecho romano que los argumentos y las interpretaciones ex fide bona reemplazaron masivamente al concepto de derecho basado en aplicaciones inexorables de la forma, del texto y del rito. Estatransformación, que constituye el núcleo civilizatorio del derecho romano privado, se terminó confirmando cuando la misma definición del derecho, primero en las fuentes clásicas y luego en las bizantinas, terminó aceptando que el derecho (ius) podía definirse como ars bonuum et aequum", es decir, como un ejercicio sistemático de argumentación y adjudicación basado en la buena fe. Así, la "definición" romana del derecho recoge el proceso de principialización; la definición concibe la esencia del derecho como un derecho "principializado" y no como un derecho formalizado. Si este argumento es cierto, se le reprocha a los civilistas que utilicen su tradición intelectual para criticar los procesos de flexibilización basada en principios de los que son testigos en su propia circunstancia política y social. El artículo termina sugiriendo algunas conexiones entre este proceso en la historia y teoría del derecho romano y la función de teorías contemporáneas de los principios como las expuestas por R. Dworkin o R. Alexy.

 

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Abstract

 

It has been said in some quarters that contemporary law in Latin America has been excessively impacted by general principles; civilian lawyers (both theoretical and practical) have levied several criticisms against this widespread phenomenon, based on their own professional and academic tradition. This article shows how this new "principled" law is not so different from the historical transformations that the old Roman Law experienced. To do this, the article reviews the process through which Roman Law moved from rigorous application of texts and forms towards its interpretive and adjudicative flexibilization through principles, among which "good faith" (bona fide) played a structural role. The notion of good faith (as the structural concept that introduced flexibility in legal argument and interpretation) was so extended in the social understanding of Roman Law that legal discourse ex fide bona massively displaced the alternative concept of law based on the exclusionary application of the legal form. This transformation, that historically constitutes the celebrated Roman genious for the law, was further confirmed when the very "definition" of law, first in the sources of the classical period and later in the Justinian Digest, was equated with the "art of the good and just" (ars bonuum et aequum), that is, as a systematic deployment of legal arguments and judgements based on the principle of good faith. Thus, the Roman "definition" of law is tributary to the process of flexibilization through principles; furthermore, the "definition" itself identifies the essence of law as principled law, not as formal law. If this argument is true, the article criticizes Civilians for sidestepping its own intellectual and theoretical tradition to oppose the role of principles in the contemporary milieu. The piece ends by suggesting some connections between this process in the history and theory of Roman Law and the function of contemporary theories that explain the role of legal principles as those of R. Dworkin or R. Alexy.

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